Historia

La imagen de la Virgen de Talpa, se dice, fué modelada por los indios tarascos de Michoacán y llevada a Talpa en el año de 1585; desde entonces ha concedido cientos de milagros a los innumerables peregrinos que han pasado frente a ella con un rostro de sufrimiento y palabras de alabanza.

De las imágenes de la Santísima Virgen donadas por los religiosos franciscanos a los pueblos de los indios, tres alcanzaron gran celebridad durante la dominación española en la Nueva Galicia: La de la Expectación de Zapopan, Nuestra Señora de San Juan de los Lagos y la del Rosario de Talpa.

Las facciones de la imagen de la Virgen del Rosario de Talpa se asemejan a las de las mujeres de la región: su cabello es largo, ondulado y negro, de tez morena y luce un lunar en una de sus mejillas.

Según los estudios realizados a la imagen por Ricardo Lancaster Jones (1953), se trata de una pequeña escultura de una sola pieza, tallada en madera resistente y pesada llamada tepehuaje, de color oscuro rojizo, la cual mide 38 centímetros de altura.

Este mismo autor dice que antes del milagro de la renovación o transmutación (1644), la Virgen era una escultura de pasta de caña de maíz. También nos dice que su actual acabado es el típico de las imágenes elaboradas por las manos michoacanas de Pátzcuaro, Uruapan o Quiroga; y que la escultura guarda semejanza con las Vírgenes de San Juan de los Lagos y Zapopan.